Damos gracias a Dios por permitirnos, en nuestra Iglesia y Ministerio
Maranatha, acercarnos a su presencia por medio de La Sangre de
Cristo Jesús, a través de Salmos, Himnos y Cánticos
espirituales. Siempre he pensado y he creído que este acto
es un verdadero privilegio, el hecho de poder estar en su presencia,
siendo nosotros una creación con tantas fallas y defectos.
Sin embargo, a través de Su Sangre, Gracia y Misericordia,
Dios se puede agradar cuando alguien, que con un corazón
humillado, entra con acciones de gracia y con la revelación
de su Sangre al santo lugar para adorarle.
El fin de estos cánticos en nuestro ministerio es llevar
al oyente a una experiencia con Jesucristo y el Espíritu
Santo. Todos nuestros cánticos tienen un mismo contenido
y temática, y es el deseo en nuestros corazones de conocer
más al Espíritu Santo, ese deseo insaciable de quienes
están cerca de Él para amarle y adorarle, para que
Él vuelva a ocupar el primer lugar de nuestras vidas y
en la vida de la Iglesia. Es mi oración que cada una de
nuestras alabanzas te lleve a una experiencia mayor con el Espíritu
Santo, que los cielos “literalmente” se abran sobre
tu vida. Amén!