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La reunión de este domingo 23 de mayo comenzó con una poderosa ministración y adoración por parte de toda la Iglesia. Dios no está buscando personas que oren, den dinero o que asisten a su congregación, Él está buscando adoradores que le adoren en espíritu y verdad. El tema comenzó con la frase “El que no ama no puede interceder por otro” explicando que el intercesor debe amar a la Iglesia como Jesús la ama.
El amor de Dios se manifiesta en la intercesión, porque el que ama puede interceder. La intercesión es un acto de amor puro y desinteresado de alguien que entendió que el Reino de Dios va más allá de los intereses personales. Cuando intercedes no peleas un interés personal, sino un interés de Dios porque amas a Dios.
Tu oración debe ser por salvación no para juicio o muerte. Si alguien te hizo algo malo no pidas justicia para que Dios le haga algo malo, porque Dios es bueno y para siempre su misericordia. Jesús dijo: no puede de una misma fuente salir agua dulce y salada; no puedes amar y odiar al mismo tiempo. Tú no eres mejor que Jesús. Si él renuncio a lo que era, también tienes que renunciar a lo que eras antes ¡Tienes que orar por misericordia!
“La oración eficaz del justo puede mucho”. Si hay oración eficaz también existe la ineficaz. Lo que puede mucho es la oración eficaz. Si no estás practicando el perdón por el hermano que te ofendió, tu oración no es eficaz. ¡No eres justo por tus obras! Lo eres sólo por la sangre de Cristo. Reconoce tu debilidad para que puedas interceder por otros. Una persona que se cree perfecto no es un intercesor. Sólo el que perdona y el que intercede por el hermano, puede orar eficazmente.
Pastor Javier Bertucci
Domingo 23/05/2010 |